El feriado es siempre un buen momento para compartir en familia, generar nuevas experiencias y gratos recuerdos. Por eso, el pasado sábado 20 de abril, aprovechando el feriado de Semana Santa, la comunidad de Mamá Uma visitó el Cerro Fuya Fuya, ubicado en la frontera entre las provincias de Pichincha e Imbabura, para que las familias aventureras de nuestra comunidad pasen un gran momento, disfruten de la naturaleza y, de paso, aporten un granito de arena en el cuidado del medio ambiente.

Comenzamos la aventura

La mañana empezó muy temprano. Padres, madres e hijos se reunieron en el punto de encuentro para empezar con la jornada. Una vez que todos estuvieron en el lugar acordado, empezó la aventura. La primera parada fue la bella ciudad de Cayambe, en donde toda la familia disfrutó de un gan desayuno, delicioso y esencial para tener la energía necesaria para lo que sería la escalada al Fuya Fuya. El trayecto para llegar al cerro fue de aproximadamente 2 horas, tiempo en el que se reflexionó sobre la actividad y se disfrutó del paisaje de la sierra ecuatoriana.

Una vez que llegamos al destino, la emoción fue indescriptible. Al verlo ahí, alto e imponente, los más pequeños del hogar mostraron su entusiasmo. Después de todo, estos pequeños aventureros están cada vez más comprometidos con la naturaleza y más enamorados de la montaña. Tras un calentamiento, importantísimo antes de realizar cualquier actividad física, empezó la caminata. Cada una de las familias aventureras que conforman Mamá Uma y que se unieron a la salida emprendieron el camino con entusiasmo. Tomaron las precauciones del caso y estuvieron provistos de todo lo necesario: alimentos para montaña, mucha agua, y mochilas de porteo ergonómicas para llevar a los pequeños cuando fuera necesario.

Llegamos a la meta

Conforme subimos pudimos admirar el paisaje a nuestro alrededor, respirar aire fresco y sentir una gran conexión con nuestro entorno. Varias paradas fueron necesarias y varios obstáculos fueron sorteados. Por ejemplo, cuando estábamos a punto de llegar a nuestra meta, empezó a llover. No dejamos que eso nos desmotivara, con lluvia, frío y cansancio íbamos a seguir adelante. Los pequeños nunca perdieron su motivación y fueron el motor para llegar a la meta. Cuando finalmente llegamos al punto planeado, un ambiente de alegría inundó a nuestra comunidad. Habíamos conseguido lo propuesto y un nuevo desafía había sido vencido.

Luego de un merecido descanso, hidratación y un pequeño snack, emprendimos el descenso. Nuestro objetivo al visitar el cerro, a más de disfrutar de él, fue limpiarlo y así devolver un poco de lo mucho que nos da. Entre lodo, caídas y risas, todos participamos activamente de la limpieza del Fuya Fuya. Recolectamos todo lo que hallamos en el camino y, satisfechos con el resultado, nos dirigimos al punto de inicio. Agotados, pero felices y satisfechos por haber tenido un gran día, los pequeños y pequeñas aventureras, junto con sus padres y madres, regresaron a casa.

La caminata al Fuya Fuya fue, sin lugar a dudas, una gran experiencia y una aventura más de la que pudieron disfrutar las familias aventureras de Mamá Uma. Si quieres ser parte de nuestra comunidad y participar en nuestras salidas, no esperas más, ¡escríbenos! Con gusto responderemos tus dudas y te daremos toda la información que necesitas.

 

¡Esperamos verte en nuestra próxima aventura!

 

Sobre la Escritora:

 Descripción o mini bio chulita de Sophia Lucero, Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit. Donec odio. Quisque volutpat mattis eros. Nullam malesuada erat ut turpis. Suspendisse urna nibh, viverra non, semper suscipit, posuere a, pede.

 

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