En la actualidad existen  pediatras, educadores y psicólogos que ya hablan del síndrome o trastorno por déficit de naturaleza, un mal que afecta a los niños que viven alejados del contacto con entornos naturales.

 

por lo tanto nosotras como madres y padres conscientes creemos que la naturaleza es la mejor medicina y aula de clases, ya que esta  mejora la salud, la capacidad de atención, el desarrollo motor y cognitivo, la autonomía, la seguridad, la adquisición de valores…

 

Es decir estar al aire libre  ofrece una cantidad tan elevada de estímulos que el contacto con ella hace que el niño se encuentre en un espacio abierto, con sensación de libertad, con capacidad de moverse libremente, de observar los procesos que ocurren, y eso es fundamental para el desarrollo de sus habilidades de movimiento.

Sabías que: el bosque  tiene repercusión en el número de conexiones neuronales y favorece una organización cerebral rica y variada?

enDefinitiva i  “Caerse, levantarse, ejercitar los músculos y los sentidos, ponerse a prueba, coger insectos, plantar semillas, son estímulos para el cerebro y también para las emociones.

En definitiva  el sencillo acto de oler una flor, contemplar el agua, recoger hojas para pintarlas   provoca al niño sensaciones que, a su vez, suscitan emociones, y esas emociones son luego importantes para construir el conocimiento, porque lo que aprendemos vinculado a emociones se graba más fácilmente en nuestra memoria y es más difícil de olvidar”

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